jueves, 22 de noviembre de 2018

LA HISTORIA DEL SILLON DEL DIABLO




EL SILLÓN DEL DIABLO.




Los hechos que dieron lugar a la maldición de El Sillón del Diablo se remontan al año 1550. En esa época se fundó la primera cátedra de anatomia humana de España. Uno de los estudiantes de dicha cátedra era un joven portugués de 22 años llamado Andrés de Proaza, residenciado en la calle Esgueva de Valladolid y con gran ambición por aprender anatomía humana.




Los Hechos




El año en el que Andrés inició sus estudios desapareció un chico de 09 años de la Calle Esgueva. Los vecinos escucharon desde su sótano estremecedores gemidos, llantos y ruidos extraños, además vieron salir agua sanguinolenta por el desague. Alarmados, alertaron a la policía y cuando abrieron en sótano, encontraron una escena digna de cualquier película o cuento de terror, solo que está fue real:




Sobre una mesa de madera se encontraba el cadáver del niño desaparecido despedazado tras habérsele practicado en vida una autopsia, además, en la misma habitación encontraron muchos gatos y perros muertos en las mismas circunstancias. Andrés de Proaza les explicó a los agentes que tenía dos razones para hacer lo que hizo; en primer lugar, practicar anatomía y en segundo lugar Un Pacto con el Diablo.




Los agentes vieron en aquel muchacho a un loco, pero mientras les iba explicando el ambiente pasó a ser de terror. El joven les señaló una butaca de madera explicándoles que era un regalo de un nigromante de Navarra y dicho sillón representaba el Pacto con el Diablo y le permitía al Diablo mismo comunicarse con él. Al sentarse en la silla el demonio le indicaba que tenía que hacer, le ofrecía toda la sabiduría del mundo en medicina y nigromancia a cambio de su completa obediencia a las disposiciones del maligno.




El extraño aprendiz de medicina y nigromancia luego dijo algo que les puso los pelos de punta a los agentes: “ninguna persona que no fuese médico debía sentarse en la silla o moriría a la tercera vez que lo hiciese”. El proceso fue rápido, Andrés de Proaza fue juzgado por la inquisición y condenado a morir en la horca.




El Sillón del Diablo

El sillón, junto al resto del mobiliario del muchacho, fue subastada. Pero la fama del joven y de sus rituales satánicos, su pacto con el diablo, hizo que nadie comprara El Sillón del Diablo y dicha silla maldita pasó a formar parte del mobiliario de la Universidad de Valladolid.




A pesar de las advertencias, el sillón permaneció en un rincón hasta que un obrero de la facultad echó una siesta sobre ella y la uso como silla de descanso varias veces el mismo día…




A los tres días murió.




Nadie relacionó la muerte con la maldición avisada por el joven estudiante-brujo hasta que poco después, un vigilante de la universidad murió por la misma razón. Entonces si relacionaron las muertes con la maldición y la silla fue desterrada a la antigua consagrada a San Juan Evangelista, donde permanece hasta nuestros días.

Articulo escrito por : PILAR GONZALO VERA en el grupo "La Nave del Misterio, solo para fans milenarios." En Facebook. 
Recomiendo que se unan a este grupo si os gusta el misterio y como no, el programa de tv.